*  Martxoan gogoeta egiteko testua*

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FREI BETTOREKIN GOGOETA EGITEN DUGU

Carlos Alberto Libânio Christo, Frei Betto bezala ezagunagoa den fraide domingotar brasildarra, askapenaren teologoa da. Genero ezberdinetako eta gai erlijiosoa duten 50 liburu baino gehiagoren egilea da.


Frei Betto: "Los desafíos de la oración: cómo rezar" en Leonardo Boff y Frei Betto:" Mística y espiritualidad" Ed. Trotta, Madrid 1999. Págs. 117-118.

Cuando se está ansioso con relación al tiempo no se consigue detenerse para orar. San Juan de la Cruz tiene una frase genial: "Ante el trabajo, debemos ser como el corcho en el agua". El agua nunca consigue sumergir el corcho, éste siempre flota. En otras palabras: nunca debemos dar demasiada importancia a los trabajos que estamos realizando, no permitir nunca que nos hagan sacrificar el tiempo de oración. Por lo que toca al trabajo, la vida ya le dará una solución. Lo que ganamos con quince minutos de oración es muy superior en términos de calidad humana, incluso de dominio de la ansiedad en el trabajo.

Son pequeños recursos presentes en la espiritualidad de Jesús quien, aun siendo un militante, siempre encontraba tiempo para orar y estar a solas.

Estudiando las nueve maneras de orar que tenía Santo Domingo, descubrí que ninguna de ellas era comunitaria. Yo pertenezco a una familia religiosa que pone el acento en la oración comunitaria, La oración comunitaria es pobre cuando no se alimenta de la oración personal, del mismo modo que ésta se alimenta a su vez de la liturgia de la oración comunitaria y también 8ª ejemplo de la espiritualidad de Jesús) de la lucha por la justicia, del compromiso con los pobres, del proyecto del Reino. EL compromiso objetivo de cambiar este mundo nos lleva a sumir la exigencia de cambiarnos a nosotros mismos, todo ello con una trasparencia típica de la espiritualidad cristiana: el mérito es siempre de Dios. No esperes que la oración te lleve al primer grado de santidad. No oramos para dejar de pecar ni para sentirnos mejores que los demás. Oramos para sentirnos tan amados por Dios que nos resulte muy difícil ser infieles a su proyecto. Vamos a tener contradicciones, limitaciones, neurosis, locuras, pecados, pero sin los dualismos o culpas que tenemos cuando no hacemos la experiencia de Dios que nos ama tal como somos. En otras palabras, no oramos para ser mayores ni menores de lo que somos, sino para ser del tamaño que Dios nos hizo. El místico es alguien que percibe su propio tamaño, su verdadera identidad ante Dios. Y no es válida la idea de que el místico es alguien que ya está éxtasis y no necesita pisar el suelo. Eso es todo fantasía, folclore religioso.

En la experiencia cristiana, san Pablo aparece excesivamente machista, vanidoso, pretenciosos: "Yo no conviví con Jesús, pero soy el mayor de los apóstoles. Nadie combatió como yo combatí..."; pero la gracia estaba allí. Había espacio para la gracias. Por consiguiente, hemos de cuidarnos mucho de andar diciendo "ese tipo reza mucho, pero está lleno de contradicciones..." Lo que importa es abrir espacio a fin de que realicemos nuestra vocación más íntima y universal que no es otra que la comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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* Otsailean gogoeta egiteko testua *

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FREI BETTOREKIN GOGOETA EGITEN DUGU

Carlos Alberto Libânio Christo, Frei Betto bezala ezagunagoa den fraide domingotar brasildarra, askapenaren teologoa da. Genero ezberdinetako eta gai erlijiosoa duten 50 liburu baino gehiagoren egilea da.


Frei Betto: "Los desafíos de la oración: cómo rezar" en Leonardo Boff y Frei Betto:" Mística y espiritualidad" Ed. Trotta, Madrid 1999. Págs. 115-116.

(...) Un gran místico nunca está preocupado. Jung analizó la psicología del místico y llegó a la conclusión de que la persona que alcanzó la madurez psicológica superior es siempre un místico. No hay nadie sobre la faz de la tierra que sea más maduro psicológicamente que el místico. Eso no significa que no tenga sus locuras. Pero es una persona totalmente armonizada por dentro, y Jung observa que el místico es aquel que no tiene nostalgia del pasado y mucho menos ansiedad ante el futuro.

El budismo zen elabora eso de una forma curiosa. Afirma que, si alguien tiene un problema, debe llegar a un acuerdo consigo mismo: Dios se va a encargar del 50 por ciento del problema y el otro 50 por ciento lo va a resolver el tiempo. Todos los problemas son resueltos por el tiempo y de todos se encarga Dios. Por consiguiente, nunca te preocupes, ocúpate. Nuestra mente, como decía Fernando Pessoa, es la loca de la casa. Por la mente entran todas las energías negativas: el resentimiento, la venganza, la envidia, la manía de juzgar a los demás, la voluntad de compararse a los otros. La experiencia mística requiere el control de la mente. Hay infinitos métodos. Voy a citar dos o tres.

En primer lugar, el del mantra, subjetivo y objetivo. El mantra objetivo consiste en mirar hacia un punto fijo, una figura geométrica y quedar concentrado en la figura a fin de domesticar la mente. El mantra subjetivo cosiste en pasar el día recitando un versículo del evangelio, diciendo la palabra "Jesús", o pensando lo siguiente: ¿qué haría Jesús si estuviese en mi situación?

Otro factor de disciplina de la mente consiste en limpiarla completamente de imágenes. Todos los místicos, cristianos y no cristianos, nos recomiendan: debemos hablar con Dios lo que baste para predisponernos a escucharlo. El ideal es quedarnos en un lugar con los ojos cerrados y limpiar la mente de toda imagen, de todo pensamiento, de toda memoria, de toda fantasía. ¿Cómo se hace eso? Pues haciéndolo.

No es que las imágenes no acudan. Vienen, pero las dejamos parar como nubes en un cielo azul. Imagina tu mente completamente vacía y en blanco. Me dirás que conseguiste quedar media hora así y que no sentiste nada. Estupendo. Precisamente ése es el buen camino porque no oramos para sentir algo sino para dejar que la divinidad nos empape. A veces sentimos cosas muy buenas que no son provocadas ni por la mente ni por las emociones o sentimientos. Esas cosas no son el fruto de la oración. No oramos para sentir eso, sino para ampliar la fe y la capacidad de amar. Ése es el fruto y la finalidad de la oración del cristiano.

El budista ora para librarse del dolor y mantenerse impasible ante la conflictividad y los problemas. Nosotros, los cristianos, oramos para ampliar la fe y la capacidad de amar.

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* Urtarrilean gogoeta egiteko testua *

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ELENA ANDRESEKIN GOGOETA EGITEN DUGU

Barnekotasunaren Heziketan Aditua, Dürckhelm meditazio ildoan trebatua.

Donostiako Mariaren Lagundiko Nukleoko kidea.


- Verdaderos visionarios -

(www.educarlainterioridad.blogspot.com : Blog sobre la interioridad en relación con el crecimiento personal y la espiritualidad. Elena Andrés)

En el libro del Apocalipsis, el apóstol Juan nos adentra en la trepidante aventura de Dios y de la humanidad en su lucha contra el Mal. Se trata de un libro en clave de Revelación y, de hecho, su nombre proviene del griego apokálypsis que significa "descubrimiento" o "revelación" y por eso mismo este libro es también conocido como libro de la Revelación. Apocalipsis era un género literario que se volvió común entre los judíos tras el exilio de Babilonia (587-535 a.C.).

Pese a lo que la mayoría de las personas creen, el Apocalipsis no es un libro sobre el final de las cosas, sino sobre el inicio de todas ellas. Génesis y Apocalipsis forman como la portada y contraportada de los diferentes libros de la Biblia, libros en los que se nos narran las peripecias humanas en medio de una historia de amor entre Dios y la Creación entera que "gime expectante con dolores de parto aguardando la plena manifestación de los hijos e hijas de Dios" (Rm 8, 22).

Juan, obispo de Éfeso (Asia menor) se encuentra prisionero en la isla de Patmos por decreto delemperador Domiciano (81-96 d.C.) y escribe este libro para animar y consolar a los cristianos perseguidos con crudeza en las diferentes comunidades de Asia.

Lo hermoso de este libro y lo que hoy me parece algo a tener en cuenta, es que Juan escribe el Apocalipsis en un estado de trance sobrenatural, es decir, su mente racional queda trascendida y lo que percibe, intuye y VE lo hace a través de una revelación recibida. En este punto merece la pena recordar lo que María Zambrano dice acerca de la realidad y de la revelación:

TODO es revelación, todo lo sería de ser acogido en estado naciente. La visión que llega desde afuera rompiendo la oscuridad del sentido, la vista se abre, y que sólo se abre verdaderamente si bajo ella se abre a la par la visión. Cuando el sentido único del ser se despierta en libertad, según su propia ley, sin la opresiva presencia de la intención, desinteresadamente (...) Se enciende así (...) la visión como una llama. Una llama que funde el sentido hasta ese instante ciego con su correspondiente ver, y con la realidad misma que no le ofrece resistencia alguna.

(María Zambrano: Claros del bosque. Ed. Seix Barral, Barcelona, 1977. Pág. 51.)

Para nosotros, hijos e hijas de una sociedad científico-técnica resulta casi imposible recibir abiertamente algo que proviene de una revelación sobrenatural. Sin embargo y paradójicamente, abundan en nuestro entorno los "adivinos" y videntes de todo tipo que incluso llegan a asesorar a "celebritis" y políticos... Pero precisamente no pretendo hablar de magia, sino de revelación en el sentido que señala Zambrano y hacia el que apunta Juan en el Apocalipsis: la visión como una llama que otorga luz para ver de verdad.

Y es que ahora, en estos primeros días del año, somos tantos los que nos hacemos propósitos de esto o de aquello: mejorar la alimentación, hacer deporte, retomar tal tarea que fue abandonada, reencontranos con... Pareciera como si un programa o aplicación preinstalada, se actualizara cada uno de enero y nos impulsara a releer y re-crear nuestra vida al inicio de un año, y lo hacemos en general casi sin enterarnos, año tras año...

Me parece que este acto casi mecánico de realizar "propósitos de año nuevo" es una forma como de andar por casa" que la Vida pone a nuestra disposición para actualizar y poner en acción una capacidad interior que todos poseemos pero que pocas veces ponemos a funcionar y que es "la mirada interior" que es capaz de correr el velo que nos impide "ver más allá", es decir de des-velar la realidad. Cuando esa mirada interior brota y se actualiza, podemos re-descubrior y re-leer la realidad. Pierde fuerza la mirada avejentada que ya se lo sabe todo, mirada escéptica que imposibilita la esperanza y la ilusión. Si para un cierto tipo de persona, como dice el libro del Eclesiastés "nada nuevo hay bajo el sol" en cambio el ser humano, que conecta y se enraíza en la esencia de su ser, allí donde el Encuentro con Dios se hace posible, vive la experiencia de que brota en sí una mirada nueva: la mirada de la fe, que no es ver lo invisible, sino ver con ojos nuevos la existencia, verlo todo diferente, como expresa tan bellamente María Zambrano, "verlo todo en estado naciente"

Y es aquí donde llama mi atención hoy el libro del Apocalipsis, porque en él Juan describe una realidad de dolor, llanto, destrucción y ataques a la vida, que no nos es, por desgracia, ajena ni desconocida; pero en medio de todo ello el apóstol escucha la voz de Dios que, con potencia indiscutible", asevera: "He aquí que hago nuevas todas las cosas".

No puedo evitar en este punto, ejemplificar lo que quiero decir, aludiendo a un programa de televisión que encandila a nuestros chavales; "La Voz"... Alguien sube al escenario y canta, canta lo mejor que puede y sabe. Tres supuestos expertos en voz y canto escuchan de espaldas, no le miran y sólo girarán sus sillas si esa Voz les resulta interesante, atractiva, especial, potente... Me pregunto: ¿Que voz o voces hacen que yo me gire, que yo me mueva, que yo preste atención y cambie la dirección de mi mirada? ¿Ante que voz o voces me mantengo de espaldas a lo que sucede, mirando hacia otro lado? ¿Qué voz o voces incluso "me levantan de la silla"?

Esta es la cuestión candente para un creyente: En medio de un mundo pleno de injusticia, en medio de informaciones diarias sobre todo tipo de ataques a la vida, en un mundo tejido de tal forma que la mayoría de la humanidad mal vive y muere víctima de las estructuras injustas que sustentan las naciones... ¿A qué voz presto atención y hacia donde dirige mi mirada tal voz: hacia la esperanza o hacia la desesperanza? ¿Hacia lo diabólico, es decir, lo que siembra? (Diábolos, διάβολος está formada de διά (dia = a través de) y βάλλειν (ballein = tirar, arrojar)? Significa literalmente el que lanza algo a través o entre otros, de ahí el que separa o divide).

Creo que, más allá de hacer própositos de año nuevo repetitivos, podría ser algo a considerar, actualizar la mirada de la fe que nos capacita para descubrir eso "nuevo" que Dios crea pero que no acontece por arte de magia, sino cuando nosotros nos abrimos a recibir esa Gracia que nos capacita para ponernos manos a la obra en la creación aquí y ahora del Reino de Dios que es Paz, Justicia y Alegría. Sin acoger la revelación, es decir, sin mirar toda la realidad en estado naciente, nada de ello es posible.

Somos, pues, invitados a ser verdaderos "visionarios".

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* Abenduan gogoeta egiteko testua *

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THOMAS MERTONEKIN GOGOETA EGITEN DUGU

Joan den abenduaren 10ean, Thomas Merton, trapako fraide amerikar eta XX. mendeko mistikoaren heriotzaren 50. urteurrena ospatu genuen.

Hona hemen datu batzuk, hobeto ezagutu ahal izateko:

(Thomas James Merton; Prades, 1915 - Bangkok, 1968) Escritor y religioso estadounidense. Se doctoró en la Universidad de Columbia y se convirtió al catolicismo en 1938. Ingresó en 1941 en el monasterio trapense de Gethsemani, en Kentucky, y fue ordenado sacerdote en 1949. Publicó La montaña de los siete círculos (1948), en la que expuso el proceso que le condujo al catolicismo, a la que siguieron, entre otras obras, Ascenso a la verdad (1951) y Los hombres no son islas (1955), todas con extraordinario éxito. Con posterioridad intentó una aproximación al orientalismo en obras como Místicos y maestros del zen (1967) y El zen y los pájaros del deseo (1968).

Formado en Francia y en Inglaterra, en 1934 se trasladó a Nueva York, donde completó sus estudios en la Universidad de Columbia. Fue un espíritu inquieto y sensible, que después de adherirse durante su juventud al comunismo, se convirtió al catolicismo y, en 1941, entró como monje trapense en la abadía del Gethsemani, en Kentucky. Su recorrido existencial se refleja con honestidad y coherencia en sus obras autobiográficas, especialmente en la célebre La montaña de los siete círculos (1949).

Ésta y otras obras de Thomas Merton, como El exilio y la gloria (1948) o La vida silenciosa (1957), atravesaron rápidamente los umbrales de la fama. El monje rompe todos los clasicismos monásticos para describir los personajes y la vida con un lenguaje moderno y asequible a todos los públicos, y combina con magistral perfección la trascendencia y la contemplación del claustro con los problemas del mundo, del que en ningún momento se encuentra desligado y al que valora con criterio esperanzador. Merton jamás cae en la vulgaridad o en los sentimentalismos infantiles del hombre y el mundo; por el contrario, traza una línea, aunque con ácida ironía a veces, que puede conducir al humano hacia la felicidad plena, felicidad libre y de compromiso que le obliga a realizarse como ser individual, sin dejarse llevar por la propaganda, por el dinero o por los espejismos de una huera palabrería.

El talento versátil y el compromiso cultural de Merton se expresaron en una obra muy amplia y variada que va desde diarios hasta ensayos, pasando por la poesía y por textos de meditación. Su elección cristiana se une a su interés por el pensamiento oriental, la vida contemplativa y la participación en las crisis de su tiempo, como se muestra en los ensayos Acción y contemplación (1949) y El zen y los pájaros del deseo (1968). La producción poética del autor comprende una vena mística y una sátira contra la sociedad de consumo, en una búsqueda también formal que llega a la experimentación y a la fragmentación del lenguaje en Cables to the Ace (1967) y The Geography of Lograire (1969).

-------------- * TEXTO * -------------

"La voz de Dios se oye en el Paraíso:

>>Lo que era cruel se ha vuelto misericordioso. Lo que ahora es misericordioso nunca fue cruel. Yo siempre he eclipsado a Jonás con mi Misericordia y no conozco en absoluto la crueldad. ¿Me has visto alguna vez, Jonás, hijo mío? Misericordia sobre misericordia sobre misericordia. He perdonado al universo sin medida, porque yo nunca he conocido el pecado.

>>Lo que era pobre se ha vuelto infinito. Lo que es infinito nunca fue pobre. Para mí, la pobreza siempre ha sido algo infinito: no amo a los ricos. Prisiones sobre prisiones sobre prisiones. No atesoréis para vosotros mismos éxtasis sobre la tierra, donde el tiempo y el espacio corrompen, donde los minutos interrumpen y roban. No sigas aferrándote al tiempo, Jonás, hijo mío, para que los ríos no te arrastren.

>>Lo que era frágil se ha vuelto poderoso. Yo amé lo que era máximamente quebradizo. Me preocupé de lo que no era nada. Toqué lo que carecía de sustancia y, en el interior de lo que no era, yo soy>>

(Thomas Merton. Diarios 1939-1968. Págs. 101-102)
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